Análisis

Pancho López, “el pequeño Calígula de Nacajuca”

+Ante la gente, Pancho López, presidente municipal de Nacajuca, fue –y es- un consumado farsante y cínico. Es un ex priista de mala calaña que nunca perdió las mañas ni su ambición por el dinero ajeno y el poder político que ahora usa para su beneficio y el de sus cómplices.

+Pero de pobre o mendigo, Pancho López no tiene nada. Es de esos priistas que se formaron en la podredumbre, la corrupción y la impunidad cuando el PRI era el todopoderoso en Tabasco y que ahora, desde la Presidencia Municipal, solo busca enriquecerse a costa del erario, sin importarle de verdad el bienestar de las familias de Nacajuca.

+ Supo venderse como un político humilde y trabajador, pero en pocos días, montado ya en el cargo, mostró el cobre y trasfiguró su verdadero rostro, el que pocos le conocieron mientras buscaba llegar a la alcaldía: el de un depravado sexual, mentiroso, traidor, ambicioso y potencial corrupto que desde que llegó al gobierno municipal se ha dedicado a “lloriquear” para justificar su incompetencia y la falta de visión para trabajar y que tiene hoy paralizado al Ayuntamiento. El mismo estilo que utilizó su antecesor  de incrustar una política de cerrazón y soberbia.

+Muy pronto también dio muestra de mediocridad y sus limitaciones. Incapaz, ineficiente e inepto. Para tratar de desviar la atención y minimizar su incompetencia porque el puesto le está quedando más que grande, se ha dedicado a tender cortinas de humos y a dar golpes mediático mientras el municipio de Nacajuca carece de rumbo y dirección.

+Aunque no sobra decir que se presume como un alcalde intocable, todopoderoso, porque lo está protegiendo el todavía inepto secretario de gobierno, Raúl Ojeda Zubieta, convertido ahora en su padrino y cómplice; Roberto Mendoza, aún director de Gobierno y el neopanista Silbestre Álvarez Ramón, ahora diputado local y ex funcionario de la misma dependencia, ambos promotores y solapadores de su amigo Pancho López.

 

 

Jaime Valero

Ante la gente, Francisco López Álvarez, presidente municipal de Nacajuca, fue –y es- un consumado farsante y cínico. Es un ex priista de mala calaña que nunca perdió las mañas ni su ambición por el dinero ajeno y el poder político que ahora usa para su beneficio y el de sus cómplices.

Pero de pobre o mendigo, López Álvarez no tiene nada. Es de esos priistas que se formaron en la podredumbre, la corrupción y la impunidad cuando el PRI era el todopoderoso en Tabasco y que ahora, desde la Presidencia Municipal, solo busca enriquecerse a costa del erario, sin importarle de verdad el bienestar de las familias de Nacajuca. Es otro Pedro Landeros, que solo uso el poder, para enriquecerse cínica y arbitrariamente. Es su loca obsesión.

Supo venderse como un político humilde y trabajador, pero en pocos días, montado ya en el cargo, mostró el cobre y trasfiguró su verdadero rostro, el que pocos le conocieron mientras buscaba llegar a la alcaldía: el de un depravado sexual, mentiroso, traidor, ambicioso y potencial corrupto que desde que llegó al gobierno municipal se ha dedicado a “lloriquear” para justificar su incompetencia y la falta de visión para trabajar y que tiene hoy paralizado al Ayuntamiento. El mismo estilo que utilizó su antecesor  de incrustar una política de cerrazón y soberbia.

Muy pronto también dio muestra de mediocridad y sus limitaciones. Incapaz, ineficiente e inepto. Para tratar de desviar la atención y minimizar su incompetencia –porque el puesto le está quedando más que grande– se ha dedicado a tender cortinas de humos y a dar golpes mediático mientras el municipio de Nacajuca carece de rumbo y dirección.

Apenas en la segunda semana de su gobierno, Pancho López, el ex priista que brincó al PAN para ser candidato a la presidencia municipal en la elección pasada, cual “Calígula” y depravado, -que perdió en la adolescencia un brazo que se le pudrió como consecuencia de una lesión mal atendida después de lastimarse al saltar una cerca-, exhibió sus más bajos instintos cuando, babeándose, en su oficina, intentó abusar de la entonces su vocera que no dudó en defenderse y renunciar al cargo, no sin antes insultarlo y amagarlo con denunciarlo pública y legalmente ante las autoridades, según se filtró en los laberintos de poder de aquella demarcación.

Pancho López se viene comportando como un semental de rancho que solo quiere andar montando a las mujeres del Ayuntamiento como si fueran vacas de sus toriles. Por eso, hoy, en el Ayuntamiento, todas las empleadas se encuentran temerosas de que Pancho López quiera abusar de ellas y correrlas si no ceden a sus bajas pasiones.

Pero las “bajas pasiones” desequilibrada del ahora conocido como  “El manco de Nacajuca”  es lo de menos. Mucho más cuando se siente merecedor de todos los placeres y privilegios, porque por fin se le hizo, después de varios intentos,  por ser alcalde de Nacajuca.

Aunque no sobra decir que se presume como un alcalde intocable, todopoderoso, porque lo está protegiendo el todavía inepto secretario de gobierno, Raúl Ojeda Zubieta, convertido ahora en su padrino y cómplice; Roberto Mendoza, aún director de Gobierno y el neopanista Silbestre Álvarez Ramón, ahora diputado local y ex funcionario de la misma dependencia, ambos promotores y solapadores de su amigo Pancho López.

Arropado de impunidad, arbitrario y autoritario, creyéndose todo un Rey medieval, Pancho López, sin tentarse el corazón para perjudicar a cientos de familias, corrió sin ningún motivo a 350 trabajadores que ahora se encuentran desempleados y que ya la mayoría de ellos lo demandaron ante las autoridades laborales para que los reinstale, pese a que podría representar para el gobierno municipal una mayor carga de laudos laborales.

En especial, y como ejemplo de sus excesos y de que no tiene idea de lo que es gobernar, destaca el cese de quienes forman parte de La Marimba, un símbolo cultural con el que pretende acabar por que se le dio la gana mermar a los músicos y la tradición de Nacajuca.

Así, “El manco de Nacajuca” ha venido dando bandazos y tomando decisiones erráticas que afectan a la población y al mismo gobierno que encabeza con una gavilla de ladrones, unos que desde dentro están haciendo lo que quieren y otros que desde afuera lo mandan.

Pero es en los laudos laborales donde  Francisco López ha fincado sus principales excusas y pretextos para no comenzar a trabajar a favor de los nacajuquenses que siguen esperando que cumpla sus compromisos de campaña, aun cuando ya dispone de un presupuesto entregado por el gobierno, del que nadie sabe en qué será invertido.

La opacidad y la falta de transparencia están siendo una constante en su administración. Y no podía ser de otra manera. Es un político deshonesto, mentiroso. “El pequeño Calígula de Nacajuca”, lo definen sus propios funcionarios.

Sin embargo, Pancho López, en los hechos, no tiene la mínima intención de enfrentar y atender los laudos laborales, a pesar de que puede hacerlo y terminar de una vez con esa carga. Él tiene conocimiento de que hay 12 expedientes, de un laudo, que debe finiquitarse y que conforman sus amigos, los que le ayudaron en campaña -ex directores, ex regidores, ex coordinadores de otras administraciones que demandaron- con los que podría negociar la deuda de 150 millones, pero no está en sus planes buscarle solución, porque no tendría más excusas y pretextos para mentirle a los habitantes de Nacajuca con el cuento de que “no tiene dinero para pagar”.

Incluso, por absurdo que parezca, el actual titular de la Receptoría de Rentas de la Secretaría de Finanzas en Nacajuca, Juan Antonio de la O, es uno de los que salió favorecido con un laudo y que, sin embargo, no se ha desistido pese a que trabaja en el gobierno del estado y que sabe que está afectando las finanzas del municipio y que Pancho es su amigo.

Hay una perversa maquinación de Pancho López para no dar golpe en este primer año aferrado en su discurso de que le heredaron deudas y que no le dejaron dinero. Pero la verdad es otra: busca desviar el presupuesto para otros fines, y mientras, mantiene engañado a todos. Eso como una burla.

Con ese mismo pretexto, impuso a los regidores del Ayuntamiento un salario de 15 mil pesos, cuando, sin embargo, está pagando desde 30 mil hasta 350 mil pesos a los medios de comunicación y columnistas con los que ya se arregló y comprometió el presupuesto. Por eso es que no podrá hacer obras este año, además de que tampoco gestionó recursos federales en la Cámara de Diputados y por eso dejó de obtener más dinero para realizar obras sociales a favor de la gente la que tiene que seguir esperando.

Si los regidores, en todo su derecho, le piden cuentas y revisan las facturas en la Secretaría de Finanzas, podrán confirmar lo que Vanguardia ha revelado en exclusiva: el derroche en los medios de comunicación que ha comenzado para protegerse y promoverse rumbo a la elección del 2018.

La preocupación de López Álvarez, no es cumplir su palabra y menos responderle a sus votantes. Lo que busca el alcalde—al pagarles millonarias cantidades a los medios de comunicación– es impunidad y, absurdamente, adelantar su campaña para intentar buscar la reelección en el gobierno municipal.

¿Volverá el PAN a darle  su candidatura y registro a Pancho López para que vuelva a contender en la elección del 2018, cuando ha faltado a sus promesas y traicionado la confianza que le depositaron muchos nacajuquenses y los mismos panistas que están siendo igualmente traicionados porque no quiere respetar los compromisos contraídos? Traidor y burlador igual que su antecesor. Los dos unas fichitas.

Y mientras el señor López está pensando en perversidades y saliendo a los medios para justificar la falta de resultados y de recursos, su hermano, Carmen Remedios López Álvarez, sin ningún cargo oficial, es el que pone y dispone en el Ayuntamiento y, por supuesto, el que decide el manejo de los recursos públicos que ya están en las cuentas bancarias del Ayuntamiento, pero que no se reflejan en el bienestar de la gente pero sí en las de los medios de comunicación y de los columnistas consentidos, sus amigos.

Títere al fin, también se deja manipular por el traidor de Roberto Mendoza, actual director de Gobierno, y militante de Morena, y por el otro corruptazo, Silbestre Álvarez Ramón, diputado local del PAN, de hecho dos de los principales responsables de los laudos millonarios, por haber alentado las demandas de ex trabajadores y, en los hechos, junto con Raúl Ojeda, traídos al gobierno del Estado por solapar, proteger y respaldar las decisiones que está tomando Pancho López.

Sin embargo, López Álvarez no ha dejado de ser un hombre ambicioso, por su misma condición de mercader, y ha encontrado en los giros negros y en los comercios ambulantes del municipio y de la zona conurbada, su minita de oro, sin dar cuenta a nadie de lo que está haciendo y comenzando a cobrar a manos llenas e insaciables.

Sin que puedan hacer nada, so pena de que sean corridos, hoy los comerciantes fijos, semifijos y ambulantes están pagando cantidades excesivamente altas, que van de los 1,500 pesos mensuales hasta los 7 mil pesos, como ya en su oportunidad lo denunciaron algunos inconformes, cuando anteriormente pagaban 300 o 500 pesos.

Ese dinero es cobrado y no se extiende ningún documento fiscal que ampare la transparencia o que garantice que cada peso cobrado va directamente a las arcas municipales. Es un robo planeado tenazmente con el fin de enriquecerse y engordar sus bolsillos.

Su voracidad no tiene límites y se ve que está dispuesto a saquear las arcas del municipio sin miramientos, junto con su hermano, y sus cómplices Roberto Mendoza Flores y Silbestre Alvarez Ramón, dos pájaros de cuentas que son también protegidos por el siempre inepto y obsesionado con la gubernatura, Raúl Ojeda Zubieta.

Con su complicidad, y traicionando al gobernador que ha procurado profesionalizar los cuerpos de seguridad y está por la instalación del Mando Único, Pancho López se dio el lujo, sin respetar la ley, en reinstalar a 40 elementos que fueron cesados porque no pasaron el examen de confianza que se exige para formar parte de la Seguridad Pública.

Es decir, hoy los habitantes de Nacajuca están desprotegidos y a merced de policías ¿delincuentes? que no tienen la preparación ni menos la confianza para desempeñarse en el cargo.

Mientras tanto, Pancho López, “el manco de Nacajuca”,–como lo han bautizado sus coterráneos– solo está pensando en su beneficio personal, el de sus amigos y sus cómplices, que ya están saqueando al municipio.

En Nacajuca se cambió al gobernante pero no las mañas Y al igual que Pedro Landeros—que acumuló insolente fortuna en tres años—Francisco López y camarilla  utilizan las arcas públicas para enriquecerse. Al tiempo. Vanguardia.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Alondra Pereyra

    septiembre 18, 2016 at 3:01 am

    Muy cierto lo que dicen, este hombre llegó a la candidatura con el dinero de otros y el muy sinverguenza en vez de pagarles a estas personas lo que hace es reducirle el salario para que así las personas denuncie. Pero ya hay una demanda en su contra ante los derecho humanos.

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