Opinión

El cobarde atraco de Cabrera Sandoval

 

Acusado de represor e inepto

Su encarcelamiento por enriquecimiento ilícito es cada vez más posible

 

  • Como todo lo que empieza mal termina igual, al empresario se le sancionó financieramente por inflar los precios, cobrar trabajos no ejecutados, darla por concluida cuando tenía varias irregularidades físicas y, precisamente, por haberla edificado en un lugar diferente a la autorizada por el cabildo.

 

  • En consecuencia, la autoridad fiscal determinó que Javier Cabrera, sus funcionarios y el contratista dañaron el patrimonio del pueblo de Jalpa de Méndez, por la cantidad de cuatro millones novecientos ochenta y cuatro mil setecientos setenta y un pesos (todo el presupuesto de este proyecto).

 

  • De todos estos actos irresponsables tiene conocimiento el diputado Marco Rosendo Medina, quien tendrá que decidir si encubre a su excompañero de partido, en aras de que no le obstaculice el camino rumbo a la presidencia municipal, o de plano, sube a tribuna a pedir que la cuenta pública del edil “butifarra” sea reprobada.

 

 

 

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El presidente municipal de Jalpa de Méndez, Francisco Javier Cabrera Sandoval ha sido acusado de represor, ratero e inepto. Varios integrantes de su gabinete municipal han sido protagonistas en abusos de autoridad e ineficacia.

Ahora, con la intención de su excompañero de partido, Marco Rosendo Medina Filigrana, de ser su sucesor, impulsado por MORENA, su encarcelamiento por enriquecimiento ilícito es cada vez más posible.

El alcalde “butifarra”, como le apodan cariñosamente sus amigos de la prensa, tiene muchos frentes de batallas abiertos e infinidad de heridos (amigos y enemigos); así que los pocos meses que le quedan como edil los pasará cuidándose la espalda, esperando que el grupo de los “Fócil” al que pertenece, no termine pulverizado antes de la elección de los nuevos candidatos.

Aunque por las noches le dé rienda suelta a su otra vida, todos los días por la mañana no deja de pensar en los 10 millones de pesos 559 mil 815 pesos con 39 centavos que según el OSFE tendrá que devolver a las arcas del ayuntamiento, o en su caso, demostrar que no se los robó.

Esto le urge, porque las investigaciones realizadas a su administración no dejan dudas que así fue

Varias obras lo torturan. En una de ellas se la acusa de malversar cuatro millones 984 mil 771 pesos con 25 centavos, dinero destinado para la pavimentación de un camino a base de mezcla asfáltica en Jalpa de Méndez.

Su tarea no era tan difícil, se trataba de asegurarse que su director de Obra Pública y Servicios Municipales, cumpliera con lo estipulado en las leyes estatales de Planeación, de Obras Públicas y servicios relacionados con las mismas y su reglamento, la orgánica de los municipios, la de coordinación fiscal y la de responsabilidades de los servidores públicos. 

Para su infortunio nadie le dio importancia y seguimiento al proceso de construcción; así que todo fue un verdadero desastre.

La construcción del camino referido se aprobó en la quinta sesión ordinaria del comité de obra pública municipal, realizada el 23 de agosto del 2016; así como en la novena sesión ordinaria de cabildo, según el acta número nueve correspondiente al día 30 del mismo mes.

Supuestamente, se programó para ejecutarse en la cabecera municipal, con dinero del ramo 23, teniendo una meta final de 1 725.00 metros lineales; sin embargo, no se especificó la ubicación exacta en ninguno de los documentos aprobatorios.

Al hacerle una inspección, el día 21 de abril de 2017, los fiscales quedaron pasmados porque el residente estatal de la obra les informó que ese proyecto identificado como K0146 sí fue realizado, pero en la ranchería Vicente Guerrero, primera sección. Un hecho verdaderamente alucinante.

Superando la sorpresa acudieron al lugar para supervisarla de todas formas; simplemente, para poder constatar que todo constituía un mega fraude en perjuicio de los habitantes de la cabecera municipal.

Y así ocurrió. Los volúmenes de obra generados, estimados y pagados al contratista de conformidad al proyecto original, no coincidían con el que se encontró físicamente; además, la empresa cobró un porcentaje de abundamiento del 25% en la adquisición de los insumos de grava para revestimiento, algo no contemplado en las pruebas de laboratorio.

Como todo lo que empieza mal termina igual, al empresario se le sancionó financieramente por inflar los precios, cobrar trabajos no ejecutados, darla por concluida cuando tenía varias irregularidades físicas y, precisamente, por haberla edificado en un lugar diferente a la autorizada por el cabildo.

Solo el presidente “butifarra” sabe por qué lo hizo. Y aunque se lo confiese al cura del pueblo, éste no lo entendería, sencillamente, porque la cedula técnica, el presupuesto inicial y el licitado, al igual que los demás documentos presentados por el ayuntamiento, señalaban que el dinero sería utilizado en una obra de desarrollo urbano, y no para apoyo a las comunidades rurales, como terminó siendo.

Además, hasta la fecha no ha presentado algún un documento legal en el que conste que los habitantes de la cabecera municipal, hayan despreciado la ejecución de este proyecto.

Lo peor para el perredista es que los fiscales concluyeron: “Que las condiciones para la ejecución de los trabajos varían de un lugar a otro y no habiendo elementos que justifiquen el cambio de lugar para su ejecución, no fue posible llevar a cabo el análisis de los precios unitarios, para verificar que éstos se encuentren dentro de los parámetros de mercado”, se lee en el pliego de cargos con el que se le acusa.

El argumento resulta lógico, toda vez que no es lo mismo construir sobre pavimento, grava o arena.

En consecuencia, la autoridad fiscal determinó que Javier Cabrera, sus funcionarios y el contratista dañaron el patrimonio del pueblo de Jalpa de Méndez, por la cantidad de cuatro millones novecientos ochenta y cuatro mil setecientos setenta y un pesos (todo el presupuesto de este proyecto).

La otra aberración administrativa perpetrada por él, se dio en la rehabilitación de un drenaje sanitario en la avenida Guadalupe Victoria, de la Villa Jalupa, en donde se malgastaron cuatro millones 658 mil 840 pesos con 68 centavos.

Dicha construcción incluyó tapas de concreto, sin embargo, se encontró que varios registros no las tienen y otras se encuentran rotas; además, existen 194 registros cuyas tapas no fueron niveladas de acuerdo con la superficie de rodamiento de la banqueta y presentan residuos de madera tipo cimbra.

En este caso, la porqueriza del edil “butifarra” se debió esencialmente a que el expediente técnico de la obra no contiene la carta con la cual el contratista designa al director responsable de la misma, y aquella con la que éste acepta la responsabilidad. En total quedaron pendientes por sanear $851 41 9.87.

Otro cobarde atraco se dio en la construcción del pavimento de concreto hidráulico en la calle prolongación 27 de febrero, tramo Amatitlán, ubicado en ciudad de Jalpa de Méndez, en donde se invirtieron cuatro millones 273 mil 440 pesos y 93 centavos.

En esta obra, nada más por haber pagado en exceso varios trabajos al empresario, tendrá que devolver doscientos noventa y tres mil novecientos ochenta y tres pesos, sin contar la multa que le impusieron por el abundamiento de un 25%, en la compra de grava para revestimiento.

El proyecto contemplaba también un acabado estampado que incluía la colocación de pasa juntas con acero redondo liso, pero en la revisión física se constató que la cantidad fue menor, y de acuerdo con la evidencia fotográfica, resulta que la empresa en algunos casos ni siquiera las colocó.

El Órgano afirma que la pintura color amarillo aplicada en las guarniciones presenta un avanzado deterioro y que la constructora infló los precios unitarios, por lo que no le aceptó como justificado el gasto de tres millones 548 mil 447 pesos y 78 centavos, en total.

La construcción del boulevard en cabecera municipal también fue objeto de la malversación de fondos, por la cantidad de $3 990 749.35.

El día 26 de abril de 2017, se descubrió que había cinco luminarias distribuidas en igual número de camellones, las cuales estaban trabajando de forma directa; además de que el transformador tipo poste de 25KVA-13200 no estaba funcionando, por lo que se concluyó que había trabajos ejecutados con vicios ocultos.

En Villa Jalupa, contrató a una empresa para que se encargara de la ampliación de la red de distribución de energía eléctrica en media y baja tensión, en diversas calles y entradas del Sector 01.

La meta fue colocar 44 postes, para lo que se destinó $2 598 567.52. Y así lo hizo, o pretendió hacerlo, porque la ciudadanía denunció que después de los trabajos había dos luminarias tipo LED que se encontraban funcionando de forma directa, las cuales están ubicadas en el sector “La Técnica” (poste número uno) y el sector “Valencia” (poste número tres).

De todos estos actos irresponsables tiene conocimiento el diputado Marco Rosendo Medina, quien tendrá que decidir si encubre a su excompañero de partido, en aras de que no le obstaculice el camino rumbo a la presidencia municipal, o de plano, sube a tribuna a pedir que la cuenta pública del edil “butifarra” sea reprobada.

Ahí se verá, qué tanto merece el legislador morenista, ser el nuevo alcalde de Jalpa de Méndez. Vanguard

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