Análisis

Bertruy, corrompe al PT para pepenar candidatura

+Compró literalmente al Partido del Trabajo (PT) y a su dirigente, Martín Palacios, para buscar ser candidato a  un cargo de elección popular en la elección 2018.

+Su estrategia es muy simple, pero desesperada, al ver que se  podría quedar fuera de la contienda del primero de julio de 2018, a pocos días de que sean definidas todas las posiciones: chantajear a Morena desde el PT para que condicionen la coalición local a cambio de que lo hagan candidato a diputado local o federal, o por lo menos que lo integren en la planilla como regidor del ayuntamiento de Centro.

+Desde que concluyó su nefasto gobierno en Centro (2012-215), pretendió venderse como un político capaz y competente, indispensable para cualquier partido de Tabasco y “disponible” para ser “invitado” como candidato. Pero ninguno de los partidos más destacados, PRD y Morena, le ofrecieron nada.  Y no era para menos, Nunca quiso afiliarse al PRD y menos cuando excluyó de su gobierno a militantes del partido, por darle espacios a expriistas que no habían hecho campaña y fueron los más beneficiados.

+Con la Asociación Civil “Movimiento 17 de Julio”, viendo que no despertó el interés de los partidos con más rentabilidad electoral, inició también como expresidente municipal una frustrada campaña adelantada para intentar posicionarse y quitarse mucho del desprestigio político y social que arrastra, para tratar de generar simpatía en una población que lo desprecia por su mediocridad e incompetencia.

+Como el loco del pueblo que esparce mentiras como verdades entre la gente mientras grita, incluso llegó al extremo de sostener que sería el “único” que podría ganarle al virtual candidato de Morena, Adán Augusto López Hernández, en caso de ser aceptado como aspirante y participar en un proceso interno de selección.

 

 

Rechazado por Morena y el PRD, -las más importantes organizaciones políticas de Tabasco-, Humberto de los Santos Bertruy, el peor alcalde que ha tenido Centro, compró literalmente al Partido del Trabajo (PT) y a su dirigente, Martín Palacios, para buscar ser candidato a  un cargo de elección popular en la elección 2018.

Su estrategia es muy simple, pero desesperada, al ver que se  podría quedar fuera de la contienda del primero de julio de 2018, a pocos días de que sean definidas todas las posiciones: chantajear a Morena desde el PT para que condicionen la coalición local a cambio de que lo hagan candidato a diputado local o federal, o por lo menos que lo integren en la planilla como regidor del ayuntamiento de Centro.

Desde que concluyó su nefasto gobierno en Centro (2012-215), pretendió venderse como un político capaz y competente, indispensable para cualquier partido de Tabasco, y “disponible” para ser “invitado” como candidato. Pero ninguno de los partidos más destacados, PRD y Morena, le ofrecieron nada.  Y no era para menos, Nunca quiso afiliarse al PRD y menos cuando excluyó de su gobierno a militantes del partido, por darle espacios a expriistas que no habían hecho campaña y fueron los más beneficiados.

Con la Asociación Civil “Movimiento 17 de Julio”, viendo que no despertó el interés de los partidos con más rentabilidad electoral, inició también como expresidente municipal una frustrada campaña adelantada para intentar posicionarse y quitarse mucho del desprestigio político y social que arrastra para tratar de generar simpatía en una población que lo desprecia por su mediocridad e incompetencia.

Como el loco del pueblo que esparce mentiras como verdades entre la gente mientras grita, incluso llegó al extremo de sostener que sería el “único” que podría ganarle al virtual candidato de Morena, Adán Augusto López Hernández, en caso de ser aceptado como aspirante y participar en un proceso interno de selección.

“Sea con uno, con dos o tres yo participo, porque estoy puesto y dispuesto a ganar la candidatura del gobierno de Tabasco”, aseguró, soberbio, como si realmente tuviera alguna posibilidad de participar y ser candidato por Morena al gobierno de Tabasco.

En su afán de llamar la atención y presionar para que sea tomado en cuenta por Morena, ya con el PT a su disposición, comenzó a recorrer los municipios de la entidad, y sin escatimar recursos a pagar corresponsales y reporteros de los medios para que lo promuevan como un político competitivo que podría ganar en 2018.

En la radio, la XEVT y, el programa Telereportaje en particular, ha sido su principal espacio para promover su aspiración, primero bajo el presunto camuflaje de su despacho jurídico y luego de su Asociación Civil.

Asimismo, recurrió a los pasquines para comprarse las portadas  a colores y promoverse como aspirante al gobierno, aunque a la fecha ninguno seriamente lo esté considerando para algún cargo de elección popular.

Político inmoral, recurre a la práctica del soborno y la corrupción que han distinguido su meteórica carrera política y lo que fueron en particular sus tres años de pésimo gobierno en Centro, para tratar de ocultar su deshonestidad y un pasado que lo persigue y perseguirá en tanto siga siendo un “personaje” de la vida pública.

Olvida, sin embargo, que todavía tiene cuentas pendientes por el saldo de corrupción que dejó a su paso por el ayuntamiento de Centro, desde donde acumuló la insultante fortuna con la que hoy hace campaña política, obsesionado con el poder que dejó de tener, y con ser candidato a gobernador de Tabasco.

Empero, la realidad se ha encargado de ponerlo en su justa dimensión y en el tamaño de su mediocridad. En ninguna de las encuestas serias aparece como aspirante competitivo rumbo a la elección del 2018.

No es casual que de todos los aspirantes al gobierno de Tabasco, Humberto de los Santos Bertruy sea el de más bajo perfil y el menos competitivo, aunque sigue creyendo que la elección del 2012 la ganó por  sus méritos.

Incrédulo y soberbio, se creyó que es un político popular y respetado por los tabasqueños, y no se atreve a reconocer que fue Andrés Manuel López Obrador, el responsable de que ganara la presidencia municipal en 2012.

Es esa versión ficticia de que es un político competitivo y popular, capaz de ganar elecciones por sí mismo y no por la ayuda de terceros, con la que Humberto de los Santos Bertruy busca convencer al mismísimo Andrés Manuel López Obrador, para que lo deje participar en el proceso interno de Morena y tratar estérilmente de ganarle a Adán López Hernández, la postulación al gobierno de Tabasco.

A la fecha, no ha logrado que Andrés Manuel López Obrador, lo reciba para escucharlo e intenta lograrlo a través del PT y de su dirigente nacional, Alberto Anaya, a quien también buscó para que lo ayude.

Desde luego que el candidato presidencial tabasqueño tiene conocimiento de que otra vez, Humberto de los Santos Bertruy  busca hacerse de un cargo con el menor esfuerzo posible, como ocurrió en el 2012, cuando no hizo campaña, pero que gracias al efecto Obrador pudo convertirse en presidente municipal.

Tampoco, Adán Augusto López Hernández, ni como dirigente estatal y menos ahora como virtual candidato a gobernador, le ha dado un espacio en su agenda para dialogar, mucho menos cuando Bertruy, desde los medios de comunicación, se ha dedicado a golpearlo y a presumir que puede ganarle en un proceso interno.

De las encuestas que ya Morena ha realizado para conocer el posicionamiento de los aspirantes, el nombre de Bertruy ha quedado fuera de ser medido con respecto a otros que quieren una candidatura local a diputados y presidencias municipales.

Con el tiempo en contra, Humberto de los Santos Bertruy, confía que Martín Palacios y Alberto Anaya, dirigentes estatal y nacional, logren por lo menos incluirlo en la lista de candidatos, aunque tenga, ahora sí, que salir a ganarse los votos, pero es claro que perdería en caso de que Morena, por conveniencia en alianza con el PT en la entidad, acepte darle una candidatura a una diputación local. Esa sería la única posibilidad que tendría para buscar colocarse en la lista de las candidaturas para el 2018.

Pero para Morena y el PT, Humberto de los Santos Bertruy resultaría un fracaso seguro como candidato en caso de serlo. Repartidas ya las posiciones para diputados federales, ni el efecto Obrador haría posible que ganara una diputación local.

Como alcalde, demostró a los tabasqueños su incompetencia y dejó una evidencia clara de que nunca estuvo a la altura, ni de la candidatura que le regalaron, ni del gobierno municipal. Y por si fuera poco, hoy su nombre está asociado a la corrupción.

En pocas palabras, De los santos Bertruy, apesta. Vanguardia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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