Crítica

El retorcido, José Eduardo Rovirosa

No le quita el sueño que OSFET  lo acuse de desviar más de 56 millones de pesos

  • La rebatinga por ver quien se gastaba más rápido la gasolina, fue uno de los pasatiempos compartidos por esa cofradía infame.
  • Hay quienes lo comparan con su antecesor Víctor González Valerio, pero en realidad están errados. José Eduardo Rovirosa ha roto todos los estándares de desvergüenza.
  • Su renuncia al PRI es la muestra palpable de su perversidad, porque lo hizo en aras de salirse con la suya -como seguramente sucederá-.

 

 

José Eduardo Rovirosa Ramírez ya es una deshonra a nivel nacional. Ahora se perfila para convertirse en el renglón más retorcido de la administración pública en Tabasco. Calificativos que lo tienen sin cuidado.

Su actuación mantiene los ojos de la opinión publica enfocados en él; sin embargo, no importa de qué se le acuse, es casi un hecho de que se saldrá con la suya con toda impunidad.

El diputado local José Manuel Lizárraga Pérez ha subido insistentemente a la tribuna de la cámara de diputados a denunciar una serie de actos irregulares cometidos por el alcalde de Macuspana.

Los diarios más importantes le han dedicado planas completas e incluso sus portadas para publicar todas las pruebas aportadas por varios de sus regidores, y no ha pasado nada.

Ni pasará, porque en las últimas décadas en Tabasco la deshonestidad, la impunidad y la desfachatez son considerados como puros mitos, por ello alcaldes vienen plagados de deudas y, al término de su trienio, se van con la vida resuelta.

Mientras en Macuspana, es como si cada político que llega a la presidencia municipal se empeñará en ser más sinvergüenza que el anterior, algo así como una competencia por probar de cuánta impunidad pueden gozar.

Este alcalde expriista, con tintes amarillos, lo sabe perfectamente. Es la cuarta vez (contando los tres años de su administración pasada) que es acusado de saquear al pueblo y se sale con la suya.

Así que no le quita el sueño que OSFET lo acuse de desviar 56 millones 217 mil 600 pesos con 76 centavos.

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Lo tiene sin cuidado que la mayoría de sus directores (Beatriz Salvador Félix, de Finanzas; Sheila Segura Perales, Administración; Alfonso de la Cruz García, Programación; Francisco A. Gomes León, su coordinador de reglamento y Daniel Alejandro Torres Hernández, su secretario del ayuntamiento, también estén acusados de meterle machete y cuchillo al presupuesto municipal.

La rebatinga por ver quién se gastaba más rápido la gasolina, fue uno de los pasatiempos compartidos por esa cofradía infame.

Así lo demuestran las auditorías realizadas a las bitácoras de combustible de los vehículos con número de inventario: MA-2004-04-02-6201-01-009, MA-2004-07-02-6304-11-001, MA-2004-10-02-6201-05-002, MA-2004-10-02-6201-05-004, MA-2005-10-04-6201-05-12, MA-2005-10-04-6201-05-19, MA-2005-10-04-6201-05-22,  MA-2006-15-04-6201-05-01, MA-2007-10-04-6201-01-04 y MA-2008-15-01-6201-01-02, las cuales no revelan a quién, cómo y para qué se les autorizó la millonaria compra, pero sobre todo, por qué nadie se hizo responsable de su correcta administración.

Quienes poseen la verdad son precisamente los causantes del desfalco, quienes durante los 12 meses del 2016 dieron riendas sueltas a su creatividad para encontrar la forma de acabar con todo el combustible de Macuspana, lo más rápido posible.

José Eduardo duerme bien, juega frontón, anda en bicicleta; no le importa que la autoridad sospeche que la compra de juguetes para la celebración del Día de Reyes haya sido una verdadera mentira, que sólo le permitió apropiarse de casi dos millones de pesos ($1 879,998.92, para ser exactos).

Al respecto los fiscales encontraron la orden de pago número 320, fechada el 29 de enero del 2016, pero no se explican cómo nadie vio físicamente dichos artículos. Es más, no hay ni una sola fotografía, ni documentación alguna firmada (actas de entrega) por los directores de las escuelas primarias y jardines de niños, a las que supuestamente se les otorgaron.

Otra compra fantasma se dio en la adquisición de los útiles y uniformes escolares que supuestamente regaló, y por lo que se gastó 3 millones 789 mil 053 pesos con 51centavos, de acuerdo con la orden de pago número 5803 de fecha 19 de septiembre del mismo año.

A pesar de todo eso, risa le da al edil que el síndico de Hacienda, Luisa Aurora Sastré Hernández no le haya firmado diversos estados financieros y que el de Egresos, Alejandro Priego Pozos, así como los regidores Francisco Becerra Ocaña, Guadalupe González Villalobos y Cinthia Harlet Hernández Morales (todos del PRI); Mónica Rodríguez Potenciano (PVEM) y José Joaquín Fonz Hernández (PRD), estén enfrascados en denuncias públicas y penales, en su contra.

Se carcajea porque está convencido que será protegido por el dirigente estatal perredista Candelario Pérez Alvarado y por el diputado local Juan Manuel Fócil Pérez.

Por eso a José Eduardo jamás se le ha visto cabizbajo, saluda a todos con su particular estilo, atiende a la prensa que viaja cada quincena a visitarlo; los llama por sus nombres y apodo de Troll.

Con ello, qué puede importar que los funcionarios del OSFET no le crean que se gastó $1 647,397.55 en la adquisición de diversos materiales y suministros, a pesar de que no hay evidencias de que sí  haya adquirido los víveres para la alimentación de los niños del CENDI del DIF municipal, durante el mes de junio.

Hay quienes lo comparan con su antecesor Víctor González Valerio, pero en realidad están errados. José Eduardo Rovirosa ha roto todos los estándares de desvergüenza.

Por eso se rascó la barriga y sonrió cuando supo que le piden la comprobación o que devuelva los 24 millones 658 mil 594 pesos con 90 centavos que le dio a su esposa, Cristell Hernández de Rovirosa para que se entretuviera en el DIF, quien contagiada por la euforia del poder de su amado esposo, también despilfarró la gasolina.

Ese monstruo de mil cabezas corrompidas se internó en la Coordinación de Tránsito, en donde se gastaron $2 307,515.01 en combustible, pago de sueldos y prestaciones al personal de confianza, de una forma asquerosa.

Aparentaban pagar salarios a los trabajadores, pero no existen los recibos de nómina; simularon el pago por el servicio de evaluaciones de control y confianza a su personal, de conformidad con el programa de indicadores del sistema nacional de seguridad pública, pero no hay ninguna factura emitida por alguna empresa, tampoco un informe de los resultados de las evaluaciones. Puras mentiras.

Juran que a Evaristo Contreras López le dieron $12,000.00 por concepto de aguinaldo, pero no se encontró el recibo original firmado por el elemento; en otros casos fingían pagos, mas a simple vista se observa que las firmas de Efrén Gómez Castañeda, Juan Carlos Hernández Moscoso, Esteban Juárez Burelos, Domingo López Cornelio, Juan Carlos Luna Cruz y Alfredo Narváez Arcos, no coinciden con las plasmadas en su credencial de elector.

Innumerables son los señalamientos, pero no le quitan el apetito. ¿Qué le importa a José Eduardo que el OSFET haya ordenado el inicio de un procedimiento de responsabilidades resarcitorias, con la finalidad de que regrese todo el dinero malversado?

Nada teme el edil. Se sabe seguro, protegido, mimado y aplaudido. Aprovecha que en Tabasco y Macuspana todo es posible. Que su pueblo todo le perdona, que los diputados no dan una.

Hace muy bien. Cualquier lo haría. No le atañe que los macuspanenses estén reconocidos como el pueblo ciego, en donde los tuertos son alcaldes.

Afortunadamente, José Eduardo Rovirosa Ramírez, el hijo prominente de aquel gran pueblo, el político que nunca podrán olvidar las generaciones venideras por las estatuas que habrán de erigirse a su grata memoria, aún les enseñará a propios y extraños lo que puede llegar a ser un hombre sin límites, de mente brillante, un líder de masas, poseedor de las palabras más dulces. Claro que lo verán. Vanguardia.

 

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