Análisis

Gaudiano: la desbocada pasión por el poder

La ineptitud y corrupción del  alcalde de Centro

  • En 17 meses “El chelito” se ha dedicado a todo, menos a administrar correctamente los recursos municipales, y así pretende ser gobernador.
  • No comprendió que al ser un alcalde de dos años, su proyecto de gobierno no puede percibirse de un día para otro, a pesar de todos los millones de pesos que gaste en publicidad. Menos cuando se dejó secuestrar por la prensa oficiosa y carroñera, que lo arropó cuando vino a Tabasco.
  • El nieto del exmandatario local Leandro Rovirosa Wade, buscó afanosamente ser alcalde, al lograrlo no fue capaz de mantener la cabeza sobre sus hombros.

 

Para los políticos locales, el Ayuntamiento de Centro es la joya de la corona, un trampolín para la gubernatura; sin embargo, para Gerardo Gaudiano Rovirosa estar al frente de el, sólo le ha servido para evidenciarlo como un gobernante imberbe, ineficaz e insensato, predicador de un proyecto político sin viabilidad.

Los habitantes del municipio no han merecido sufrir las ocurrencias de sus últimos presidentes municipales, pero los han soportados a todos. Desde un aventurero Evaristo Hernández Cruz, un alocado Jesús Alí de la Torre, hasta un traidor como Humberto de los Santos Bertuy.

Les toca ahora sufrir la actuación de un acelerado y desbocado. Hábil con la lengua, pero inepto en la administración pública. Un joven abducido de su camino por una cúpula de “iluminatis apátridas”, quienes le atrofiaron la mente con ideas de poder y gloria.

Solo 17 meses bastaron para destruir su incipiente capital político, construido desde la dirigencia municipal del Partido de la Revolución Democrática, en Centro.

En ese tiempo, “El chelito” se dedicó a todo menos a administrar correctamente los recursos municipales. Empoderado como alcalde, continuó con su eterna campaña por más poder, gastándose el dinero del pueblo, pretextando la realización de diversas obras.

Dos de ellas son de mucho significado para saber el tipo de gobernante que es: la pavimentación asfáltica de la calle principal de la ranchería Chacté (segunda etapa), identificada con la clave de proyecto K-510, cuyo monto devengado fue cercano a los cinco millones 500 mil pesos ($5 344,404.70.).

Y, la reconstrucción con similar material que el anterior, del camino que transitan los habitantes de “González”, primera sección, perteneciente a la colonia Punta Brava (proyecto K-511), en donde se gastó $5 millones 198 mil 898 pesos y 55 centavos.

Ambos proyectos fueron ejecutados con la fuente de financiamiento denominada “Fortalecimiento financiero para inversión (2016)”.

Por supuesto que en apariencia son beneficios comunitarios, pero la desgracia oculta es que dichas obras se planearon, organizaron y ejecutaron, violando todas las leyes existentes en materia fiscal y de obra pública.

En ellas se imputaron observaciones al control interno por inconsistencias en el cumplimiento de los contratos de ejecución, de sus programas y de su presupuesto; además se comprobaron irregularidades físicas, en el gasto devengado y violaciones a la Ley del Servidor Público Municipal.

La pavimentación de la calle Chacté es un verdadero desastre. De entrada, la construcción inició con un atraso de 25 días y se concluyó en un período mayor al programado, con una diferencia de 37 días, lo que refleja la falta de planeación, así como de seguimiento y control presupuestal del proyecto.

Ya en la revisión documental efectuada al expediente técnico y en la visita de inspección física realizada al proyecto los días 16 y 22 de mayo de 2017, respectivamente, se detectó que la empresa contratista incrementó los precios unitarios en la adquisición de varios insumos como concreto asfaltico en caliente, acarreo de arena, grava y tierra.

Ahora, para supervisar los trabajos de la reconstrucción de pavimento del camino González (proyecto K-511), los funcionarios del OSFET se presentaron el día 25 de mayo de 2017, encontrándose las mismas regularidades, atraso e incremento de precios.

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Muestra de la ineptitud de Gaudiano como gobernante, es que el 12 de julio de 2017, cuando se realizó la compulsa al Ingeniero Carlos René Pérez Ulín, designado por el contratista como perito responsable del proyecto, éste manifestó que nunca participó en dichos trabajos y que las firmas que están en el expediente ¡son apócrifas! Así se las gasta el alcalde amarillo, aspirante a gobernar Tabasco.

Con todo esto, resulta lógico pensar que estas obras no tienen la calidad exigida por la ley y reclamada por la comunidad; por lo tanto, su tiempo de vida útil será mínimo, toda vez que se realizó con una irresponsabilidad total, sin una buena planeación, con materiales de dudosa calidad y sin la supervisión de un profesional que garantizará todo lo anterior.

Similar situación ocurrió en la reconstrucción de varias calles y avenidas del municipio (proyecto K-418), en donde se presupuestó una meta final de 40,157.39 M2, con una inversión de 7 millones 136 mil 753 pesos con 64 centavos, provenientes de CAPUFE 2016 (Remanente 2015).

Aunado a esto, pretextando el mejoramiento de la imagen urbana en diferentes partes de Centro (K-173), malversó $4 783,703.33, obtenidos mediante los ingresos de gestión. En este caso su irresponsabilidad e ineptitud lo llevó a autorizar la obra, a sabiendas de que el expediente de la misma no estaba debidamente integrado (faltaba documentación importante).

Lo mismo hizo en la pavimentación asfáltica del circuito La Gloria, ubicado en ranchería Lázaro Cárdenas, segunda sección, en donde hubo un monto devengado de $4 765,624.67 (proyecto K-509); así como en la rehabilitación integral de varias vialidades (K-182), las cuales tuvieron un financiamiento proveniente del ramo 33 fondo IV 2016, por el orden de los $8 423,168.21.

Al igual que en el proyecto K-343, con el cual se pretextó el mejoramiento y la rehabilitación del alumbrado público en el boulevard Adolfo Ruiz Cortines del km 1+600 al 3+200, el cual tuvo un monto devengado de $484,584.74.

No hay duda sobre la ineptitud de Gaudiano y quienes las tengan deben remitirse a los pliegos de cargo. Es más, van otras muestras de lo afirmado. En la reposición de la tubería de alcantarillado sanitario que sufrió hundimiento en la colonia Espejo I y Atasta-Infonavit, se gastó $1 863,196.51, pero prácticamente para nada.

Porque de acuerdo con la visita de inspección física efectuada a la obra el día 27 de enero de 2017, se observó que la banqueta reconstruida en la calle Darío López, presentaba un área fracturada de 3.00 m X 0.50 m = 1.50 M2 y fisurada en un área de 2.62 m X 0.10 m = 0.26 M2.

Lo más chusco es que cuando buscaron al contratista ejecutor del proyecto observado, nunca encontraron sus oficinas, limitándose a enviarle el oficio: SAS-SI-0805-2017, fechado el 13 de febrero de 2017, vía correo electrónico, con el objetivo de informarle las observaciones detectadas.

De risa, porque por esa misma vía recibieron una contestación, fechada el 13 de marzo siguiente, a través del cual la empresa no reconocía las irregularidades y culpaba a los vecinos de ellas. Los chamaquearon. Ante esto, el OSFE ordenó el reintegro del dinero gastado en esos tramos.

El nieto del exmandatario local Leandro Rovirosa Wade, buscó afanosamente ser alcalde de Centro como una de sus metas rumbo a la Quinta Grijalva. Al lograrlo no fue capaz de mantener la cabeza sobre sus hombros.

Voló y voló, pero nunca puso a tiempo su reloj. Tiró a la basura el calendario y sus compromisos con las familias de Centro. No comprendió que al ser un alcalde de dos años, su proyecto de gobierno no puede percibirse de un día para otro, a pesar de todos los millones de pesos que gaste en publicidad.

Menos cuando se dejó secuestrar por la prensa oficiosa y carroñera, que lo arropó cuando vino a Tabasco.

Hoy el OSF lo señala de malversador de recursos públicos. Lo único bueno para él, es que no tendrá la oportunidad de que el electorado lo castigue en las próximas elecciones, por su desbocada pasión por el poder. Vanguardia.

 

 

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