Análisis

Ojeda: trepador de la política

 Traidorzuelo, oportunista, arribista y falso demócrata

No fue capaz de ser leal con el gobernador Arturo Núñez, pero con López Obrador está dispuesto a “sacrificar” su aspiración al gobierno de Tabasco por el proyecto presidencial

 

+Incongruente, vil, zalamero, sin escrúpulos ni principios, el expriista y casi experredista Raúl Ojeda Zubieta es un consumado traidorzuelo, un desleal que busca presentarse como un falso demócrata, como un redentor y hombre de izquierda, cuando en Tabasco todos saben que lo mueve el hambre por los privilegios del poder  político y público, del que ha mamado, toda su vida.

+Reapareció públicamente en una amplia entrevista radiofónica en Telereportaje sólo para confirmar que como secretario de gobierno fue un Caballo de Troya en la administración  del gobernador Arturo Núñez Jiménez, y que desde un principio operó para promover su propia aspiración por cuarta ocasión al gobierno de Tabasco, y usar los recursos públicos también, para trabajar a favor del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, al que dice que siempre ha apoyado e impulsado.

+Mientras cobraba con la mano derecha en el gobierno del Cambio Verdadero que literalmente, le mató el hambre, con la izquierda Raúl Ojeda se dedicaba a torpedear el esfuerzo y trabajo que viene realizando el gobernador para mejorar las condiciones de vida de los tabasqueños y, ahora, le echa la culpa a otros de sus fracasos.

Sin el mínimo de vergüenza, cínico, y mal agradecido, después de que renunció, sale hoy a difamar al gobierno del que formó, y acusa que no tuvo el apoyo financiero para trabajar y presume que lo que hizo fue resultado de su supuesta capacidad política.

“Dejar la secretaría de gobierno le da más margen al gobernador de poner a una gente que cuente con todo el respaldo que se requiera para cubrir esa tarea fundamental; yo hice mi mejor esfuerzo, con las herramientas que tuve; quien está ahora al mando -Gustavo Rosario Torres- tiene más y mejores herramientas y está haciendo su esfuerzo, me parece que fue una salida que refresca el gabinete del gobernador”.

En su supuesta convocatoria de unidad y suma, se lanzó también contra quien, se supone también, es su amigo, el presidente municipal de Centro, Gerardo Gaudiano Rovirosa, que por el contrario le ha guardado respeto y aprecio, cuando le criticó la jardinera, su gobierno.

“Vamos a dejar que avance más Gerardo Gaudiano en su gobierno, apenas lleva como nueve meses; vamos a darle la oportunidad y que la gente defina. Es un joven que aprecio, pero también hay cuestionamientos; tengo una diferencia menor con las famosas jardineras; estoy en mi derecho de que no me gusten; los muros ni en mi tierra ni en la frontera”,  dijo socarrón y sin medir las consecuencias de sus expresiones.

 

 

Vanguardia/Redacción

En sus genes corre la sangre de la traición. Incongruente, vil, zalamero, sin escrúpulos ni principios, el expriista y casi experredista  César Raúl Ojeda Zubieta es un consumado traidorzuelo, un desleal que busca presentarse como un falso demócrata, como un redentor y hombre de izquierda, cuando en Tabasco todos saben que lo mueve el hambre por los privilegios del poder  político y público, del que ha mamado, toda su vida.

Reapareció públicamente en una amplia entrevista radiofónica en Telereportaje sólo para confirmar que como secretario de gobierno fue un Caballo de Troya en la administración  del gobernador Arturo Núñez Jiménez y que, desde un principio, operó para promover su propia aspiración por cuarta ocasión al gobierno de Tabasco, y usar los recursos públicos también para trabajar a favor del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, al que dice que siempre ha apoyado e impulsado.

Mientras cobraba con la mano derecha en el gobierno del Cambio Verdadero que literalmente, le mató el hambre, con la izquierda Raúl Ojeda se dedicaba a torpedear el esfuerzo y trabajo que viene realizando el gobernador para mejorar las condiciones de vida de los tabasqueños, y ahora le echa la culpa a otros de sus fracasos.

Sin el mínimo de vergüenza, cínico, y mal agradecido, después de que renunció, sale hoy a difamar al gobierno del que formó, y acusa que no tuvo el apoyo financiero para trabajar y presume que lo que hizo fue resultado de su supuesta capacidad política.

“Dejar la secretaría de gobierno le da más margen al gobernador de poner a una gente que cuente con todo el respaldo que se requiera para cubrir esa tarea fundamental; yo hice mi mejor esfuerzo, con las herramientas que tuve; quien está ahora al mando -Gustavo Rosario Torres- tiene más y mejores herramientas y está haciendo su esfuerzo, me parece que fue una salida que refresca el gabinete del gobernador”, denunció.

En ningún momento aceptó que durante los casi cuatro años al frente de la Secretaría de Gobierno los problemas estallaban a diario y fue incapaz de resolverlos a tiempo.

Apenas se fue, quien lo sustituyó supo resolver los conflictos políticos y sociales que surgen.

Cobarde, Raúl Ojeda dice ahora lo que, -de ser cierto- tuvo que haber revelado cuando ocurrió y no ahora, que sólo busca dañar políticamente, cuando ya se definió por un proyecto político distinto al que enarbola el partido político en el gobierno, el PRD.  Pretende hacer creer, con el cuento de que no “es monedita de oro”, que eran otros los funcionarios los que no lo querían, cuando es bien sabido que es un tipo soberbio y arrogante, que nunca fue capaz de hacer equipo y de trabajar a favor de Tabasco.

“Como en todas las actividades siempre se conforman simpatías, pero nosotros fijamos desde un principio; recuerdo en la primera reunión de gabinete ampliado, dejamos claro y ahí lo puntualizó el gobernador, que más allá de diferencias personales o de ópticas, había una línea rectora trazada, pero no somos moneditas de oro para caerles bien a todos; como en todo asunto había roces, pero nunca se reflejó hacia el trabajo de gobierno”, sostuvo, con  una sonrisa socarrona que no abandonó en la entrevista y que lo ha caracterizado a lo largo de su cuestionada carrera política.

Mentiroso, acepta que renunció a la Secretaría de gobierno no para “irse a cuidar a sus nietos” ni para darse tampoco un tiempo fuera de la política, sino que fue para preparar muy bien su campaña, para promover el proyecto político presidencial de Andrés  Manuel López Obrador y, por supuesto, que de su obsesiva aspiración al gobierno de Tabasco.

Inmoral, no le importó abandonar el barco, y tirar al cesto de la basura la confianza que le depositó el gobernador Arturo Núñez Jiménez al nombrarlo secretario de gobierno, y lanzarse a los brazos del dueño de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

“Y esa visión que tuve, y que no he abandonado desde esos años, acerca de la necesidad de una transformación de fondo de este país, que sólo identifico en el proyecto que AMLO tiene; ameritaba un acompañamiento, era un acto de responsabilidad personal hacerlo; no podía yo echar por la borda tantos años de confiar en un proyecto convencido de él y no aportar en la medida de mis posibilidades a la consolidación de ese proyecto”, admitió, pero se desnudó como un vil interesado. Ambicioso inmoral.

¿Quién en su sano juicio, creerá que Raúl Ojeda Zubieta gastará su tiempo y sus recursos sin esperar nada a cambio, a favor de la campaña presidencial adelantada de Andrés Manuel López Obrador? Lo que revela, sin embargo, es su alta traición al gobernador Arturo Núñez Jiménez y al partido que le dio la oportunidad cuando dejó al PRI, aunque diga que no,  está dejando al PRD y que tampoco se está afiliando a Morena.

Muy con su estilo robalero y traicionero, sin  autoridad moral, quiere erigirse en el principal promotor de Andrés Manuel López Obrador en Tabasco, cuando lo que suma es sólo repudio, rechazo, indignación, descrédito, corrupción e incompetencia.

“Quiero ser muy claro, no me voy a Morena, desde el PRD voy a convocar; lo hago en estos momentos a que nos sumemos todos, absolutamente todos al proyecto que representa un cambio de fondo, un cambio verdadero para este país; Andrés Manuel López está podado ya ante los ojos de la opinión pública”, se atrevió a decir en la entrevista.

No cabe duda que a Raúl Ojeda le hizo mal “alejarse” de la política y estar con sus nietos.

Y pronto, sin embargo, salió la verdadera razón de todo ese interés. Quiere ser por cuarta ocasión, candidato al gobierno de Tabasco en la elección del 2018, cuando ya es un cartucho quemado. Un político recalcitrante que no ganaría ni la cuadra de su casa. Sueña con que tendría alguna mínima posibilidad de ser nuevamente candidato y ganar.

Para los tabasqueños, a su paso por la Secretaría de Gobierno, Raúl Ojeda es sinónimo de soberbia, de arrogancia, de ineptitud, de complicidad, de traición, de mediocridad.

No fue capaz de ser leal con el gobernador Arturo Núñez, pero con Andrés Manuel López Obrador está dispuesto a “sacrificar” su aspiración al gobierno por el proyecto presidencial.

“Hay un principio que Andrés Manuel señala y lo tengo presente; en este proyecto las aspiraciones son secundarias; vamos por la unidad, en ese orden de idea como militante del PRD, mis posibilidades son menores. Estoy como un activo que ya cumplió parte de sus aspiraciones en la vida”, dijo sin pudor alguno, sin que nadie, por supuesto, le creyera.

¿Quién se cree Raúl Ojeda para pensar que puede ser factor de unidad ante los tabasqueños o militantes del PRD o Morena?

¿Factor de unidad cuando lo primero que hizo fue confrontar a Evaristo Hernández Cruz, burlándose de su campaña para sumarle un millón de amigos a Obrador, diciendo que yo no soy Roberto Carlos y minimizando el esfuerzo de muchos morenistas?

“Yo no voy a traer un millón de amigos, no soy el Roberto Carlos de la política tabasqueña; yo voy a ir con mi convicción, con mi presencia y con mi convencimiento que es lo que hay que hacer. Entonces si se está dando en otros estados, donde la participación de Andrés no fue tan permanente, ustedes creen que en Tabasco no se va a dar esta suma; quien no lo piense así, no tiene claro lo que está sucediendo”, dijo al menospreciar el activismo político de Evaristo Hernández Cruz

En su supuesta convocatoria de unidad y suma, se lanzó también contra quién se supone es su amigo, el presidente municipal de Centro, Gerardo Gaudiano Rovirosa, que por el contrario le ha guardado respeto y aprecio, cuando le criticó la jardinera, su gobierno.

“Vamos a dejar que avance más Gerardo Gaudiano en su gobierno, apenas lleva como nueve meses; vamos a darle la oportunidad y que la gente defina. Es un joven que aprecio, pero también hay cuestionamientos; tengo una diferencia menor con las famosas jardineras; estoy en mi derecho de que no me gusten; los muros ni en mi tierra ni en la frontera”,  dijo socarrón y sin medir las consecuencias de sus expresiones.

En sus declaraciones menospreciando la labor de gente como Evaristo Hernández Cruz y trabajo del alcalde de Centro, y antes morder la mano que le dio de comer en el gobierno de Tabasco, Raúl Ojeda Zubieta confirmó que es un tipo de doble moral, mentiroso, narcisista, traidorzuelo, que no tiene dignidad, y que en su ambición  le da igual ser el trapeador–¡trepador!– o tapete de su patrón Andrés Manuel López Obrador, con tal de que, si gana, le den un “hueso”, y ya se frota las manos, porque piensa que será el nuevo secretario de turismo, un cargo que le quedaría súper grande por inepto. Vanguardia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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